29 noviembre 2007

Linconl, con la muerte en su ADN


El 14 de abril de 1865, Abraham Lincoln caía abatido por el disparo de un simpatizante confederado. La bala no le causó una muerte fulminante, pero a la mañana siguiente las heridas causadas se encargaron de poner fin a su vida. Se decía que aquel hombre de aspecto tan extraño fue víctima de una maldición que sobrevuela entre los presidentes estadounidenses elegidos.

Pero el destino del decimosexto presidente de Estados Unidos estaba escrito en su ADN. Si el atentado hubiera fallado, Lincoln habría fallecido de igual manera. No por una bala, sino por el cáncer. Un médico estadounidense acaba de determinar que aquel hombre de aspecto tan extraño padecía una rara enfermedad genética que predispone al cáncer. Incluso el médico John G. Sotos, que ha estudiado su historia clínica, se atreve a decir que el presidente ya estaba enfermo cuando aquella fatídica bala le alcanzó. Sin el atentado, Lincoln no hubiera sobrevivido más de un año, asegura.

Cáncer endocrino hereditario

Su contextura esbelta, con aquellas extremidades largas y delgadas, señalaba casi a gritos su problema. Según los estudios de Sotos, padecía un síndrome genético denominado MEN-2b o síndrome de neoplasia endocrina múltiple. Este raro desorden desencadena el crecimiento de tumores malignos y benignos muy invasivos en la glándula tiroides y en otros órganos endocrinos que regulan el sistema hormonal. En el exterior, el síndrome cincela el cuerpo proporcionando unas características propias: delgadadez y altura extremas, tórax en forma de «pecho ahuecado», labios gruesos..., todos ellos rasgos visibles en la figura de Lincoln.

Al aspecto del malogrado presidente se suma el historial de su descendencia: tres de sus cuatro hijos fallecieron antes de alcanzar los 20 años de edad. Sus fotografías también muestran su aspecto delgado y sus labios irregulares, al menos en dos de ellos.

La madre de Lincoln también murió relativamente joven a los 34 años y, con probabilidad, del mismo cáncer endocrino que se hereda de padres a hijos. MEN- 2b es el más extraño de los síndromes de cáncer hereditario más raros. En Estados Unidos apenas hay 500 personas identificadas con este trastorno. Y Lincoln pasará por ser uno de los primeros pacientes identificados con lo que hoy se considera «enfermedades raras», aquéllas que afectan a un reducido número de personas.

No era Marfan al fin

No es la primera vez que se relaciona la apariencia de delgadez del presidente con una enfermedad. Otros especialistas habían especulado con la posibilidad de que el presidente sufriera un síndrome de Marfan, otra condición genética caracterizada por tener brazos, piernas y dedos largos. Y lo que es más importante una arteria aorta debilitada cuya rotura causa muerte súbita. Pero son más los síntomas que le relacionan con ese extraño síndrome que con el más conocido Marfan.

Fuente: Diario ABC

2 comentarios:

Anónimo dijo...

O SEA QUE EL POBRE HOMBRE SE HUBIERA MUERTO IGUAL, PERO MÁS TARDE.MIRA POR DONDE, EL ASESINO, LE AHORRÓ A LINCOLN SUFRIMIENTO SIN QUERER. AUNQUE...QUÉ PORRAS, NO ES LO MISMO MORIR DE REPENTE QUE...LO MISMO DURABA DIEZ O QUINCE AÑOS MÁS CON EL CÁNCER. AUNQUE POR AQUELLA ÉPOCA, SEGURO QUE SE HABRÍA MUERTO ANTES, PORQUE, SI AHORA SE MUERE GENTE DE CÁNCER, IMAGINA ENTONCES.
VAMOS, QUE SI TE PONES A PENSAR, LO MISMO LE HIZO UN FAVOR Y TODO...NO CREES?
ERES UN CRACK, SIGUE ASÍ.

_Ar7yK_ dijo...

asi es, eso dicen los cientificos...que le quedaba un año de vida. creo que le ahorro un largo sufrimiento quizas