10 diciembre 2007

Las mujeres que amaron a Casanova

Todos hemos oido aquello de "eres un Casanova", pero quién sabe realmente la historia de este conquistador (y no de tierras). Un libro recoge ahora la vida de este hombre. Aqui tenemos una breve introduccion a su vida:

Casanova nació el 2 de abril de 1725 en Venecia y desde su primera juventud fue diana de una terrible certeza: que los amores que merecen ser recordados jamás se prolongan en el tiempo. En su biografía, Giacomo cifra en unos cientos las mujeres que había seducido, pero su modestia -y la fatiga caligráfica- le impidió hablar de todas. Seleccionó sólo las más destacables y redujo aquella cifra inicial al razonable número de 150 amantes.

La escritora Judith Summer, comprensiva con los tiempos que corren, glosa, de nuevo, esa cantidad en «Las mujeres de Casanova» (Siruela) y traza el retrato de las que aún pervivían en la conciencia del seductor cuando ya era anciano. Desde las hermanas que le iniciaron en el sexo hasta una monja libidinosa o una viuda rica a la que enamoró para extraerle los caudales de la bolsa con sus armas preferidas: la palabra y la galantería.


El propósito de la seducción


En medio quedó un rastro desigual de amas de casa, esposas, actrices, nobles, prostitutas, siervas, tenderas, esclavas, cantantes, cortesanas... «Cuanto más inocente es una joven más ignora los caminos y el propósito de la seducción. A sus espaldas, la atracción del placer la tienta, la curiosidad se mezcla con ello, y la oportunidad hace el resto», escribió Casanova. La autora resume la gloria del italiano así: «Poseyó a alguna mujer en prácticamente todas las ciudades, pueblos y puertos que visitó en su notable periplo, de más de 64.000 kilómetros, alrededor de Europa y, a veces, incluso durante los viajes en diligencia». Más adelante concreta: «Hizo el amor a las mujeres casadas más experimentadas y desfloró a innumerables vírgenes. Disfrutó de la sexualidad con mujeres cincuentonas y con niñas de tan sólo once años». Incluso subraya un detalle escabroso y relata que llegó a acostarse «con dos monjas, con su sobrina de trece años o con su propia hija ya desarrollada».

Demasiado celo

Pero todo comenzó antes, con Betti-na, de 16 años. Él era adolescente, desconocía la carne y lucía una repasada tonsura eclesiástica cuando ella decidió lavar la suciedad de sus piernas con demasiado celo y curiosidad. Conella experimentó las primeras tensiones derivadas del amor. La siguiente en su lista fue Teresa. Él lo explica así: «Nos vimos superados por el deseo de explorar las diferencias existentes entre nuestros cuerpos». Después siguieron Ángela, Lucía («una inocente e inculta zagala de campo», describe la autora), Nanetta o Marta. En sus aventuras hay que nombrar a Bellino, al que Summers retrata con suma elegancia: «Aunque debajo de su falda estaba hecho como un hombre, tanto su cara, como sus manos e, incluso, sus diminutos pechos eran completamente femeninos». Esta conquista aventó la hipótesis sobre la bisexualidad del conquistador.

M. M. son las iniciales de la amante más misteriosa de Casanova. Se sabe que era una joven de 22 años, una monja del coro del convento de Santa Maria degli Angeli. El «ángel caído» de la isla de Murano, como la llamó, era una «absoluta belleza, alta, tez blanca, aire noble, con grandes ojos azules». Las monjas de Venecia tenían fama de ser «alegres libertinas», y según se refiere sobre ésta, además, era de gran hermosura. Tenía «una fisonomía dulce» y «unos bellos labios humedecidos por el rocío». Eligió el hábito por su propia voluntad, y no por una obligación familiar, y también por su propia voluntad se apartó de la religión para acercarse a los placeres mundanos. Seducir a una monja era sacrilegio, pero eso no era obstáculo para Casanova, que cuando conoció a M.M. ya se relacionaba con dos hermanas del convento: Marta Savorgnan y Caterina Capretta. Cuando Giacomo se encontró con Marianne Geneviève de Boulainvilliers, ella aún era joven. Pero Londres los reuniría «en aquel fatal día de septiembre de 1763, cuando comencé a morir y dejé de vivir», escribió. Aquella niña contaba con 16 años y «como amante, ella consiguió casi destruirle», redacta Summers.

Casanova escribe: «Una belleza en la que era muy difícil encontrar un solo defecto», salvo su inclinación por el dinero de los hombres. Pero su reto, en esos años, fue la «virginal Pauline». «Tres semanas después, el hombre que, muy poco antes, había significado todo para ella y con quien iba a casarse se había visto enteramente eclipsado en su corazón por Casanova».

Fuente: La Razon Digital

2 comentarios:

Pedro Antnio dijo...

Hola.

Soy Pedro Antonio, oye me gusto mucho tu comentario de Casanova, caray ¡hablar de 150 amantes!

Oye cambiando un poco de tema, mira trabajo en relaciones publicas y quiero contactarte pues tengo informacion de Control (Si la de preservativos) que creo puedrias incluir en tu blog por su tomo humoristico.

Te doy el enlace por si te interesa saber como es la mecánica para lanzarse a la conquista de http://www.tierradelapasion.com es sencilla: los usuarios mayores de 18 años deben darse de alta, subir sus fotografías, compartir sus imágenes con sus amigos, votar y comentar las fotos de otros usuarios.

Espero no importunarte, mas tarde vere tu blog para saber si te puedo contactar.

Muchas gracias, Saludos Pedro Antonio

_Ar7yK_ dijo...

No acabo de comprender el fin de esa pagina...pero bueno ahi queda jeje