31 marzo 2008

"Los niños prestan mas atencion a los objetos y las niñas a las personas"

Desde 1890, en que el psicólogo William James definió el mundo de los bebés como "una confusión total de zumbidos", se sostenía que los pequeños poseían una mente muy simple que apenas mimetizaba lo poco que captaba a su alrededor. En los años sesenta del pasado siglo se empezó a observar que la mente de los bebés es mucho más compleja y rica de lo que se pensaba revelandose que, antes de que puedan andar y expresarse verbalmente, su mente es capaz de sentir emociones complejas, como los celos, la empatía o la frustración.

En esta línea de investigación está trabajando Gergely Csibra, catedrático de Psicología Cognitiva del Birkberck College de la Universidad de Londres. "Mis investigaciones", explica, "se centran en varios aspectos del desarrollo cognitivo en los dos primeros años de vida. Estudio los procesos visuales de los niños, desde los niveles más bajos o elementales de atención, y los movimientos de los ojos para conocer qué interés muestran por los objetos y las personas. Es fascinante ver qué fuentes cognitivas emplean los pequeños para aprender de su entorno y cómo discurren los procesos neuronales del cerebro del bebé". Lo que más le ha llamado la atención, dice, es que "
mientras que los niños prestan más atención a los objetos, las niñas se muestran más interesadas por las personas".

En los seis primeros meses de vida el bebé
es capaz de distinguir las emociones de quienes le rodean por los gestos faciales, y muy especialmente las de la madre. En este periodo, explica, el lenguaje gestual de la cara es determinante para ellos.

En uno de los estudios realizados por Montague se exhibía ante la mirada atenta de bebés de seis meses una cara triste que había estado oculta tras una cortina; se cerraba después la cortina y se volvía a abrir para mostrar una cara alegre. Y así alternativamente, varias veces.

"En un principio los bebés sólo observaban con atención, pero luego empezaron a mimetizar los gestos, alegres o tristes, de la cara expuesta. Esto significa que la interacción visual es un elemento clave para su desarrollo cognitivo. El seguimiento de la mirada es un importante factor para adentrarnos en la mente de los bebés, puesto que ni la acción motora ni la verbal están desarrolladas. Toda la información que les va llegando a través de los ojos en torno al primer año de vida les ayuda a interpretar lo que les rodea y a interesarse, más o menos, en función de sus habilidades y preferencias", sostiene Csibra.

También ha realizado recientemente un estudio con monos para conocer la importancia del juego y la interacción visuales en el desarrollo cognitivo-emocional de los bebés. Durante el estudio se mostraron a bebés menores de seis meses una serie de fotografías de monos aparentemente iguales, forma que parecían indistinguibles para la mente del adulto. "Sin embargo", explica, "los pequeños reconocían a cada uno de ellos según pudimos comprobar por el interés visual que mostraban. Cuando un mismo animal estaba ya muy visto, se aburrían y cambiaban la mirada, en tanto que si era uno distinto, recuperaban la atención".

La importancia de la interacción visual, según este experto, también se ha estudiado en bebés con madres que sufrían depresión posparto de larga duración y que no interaccionaban visualmente con el niño de igual manera que otra madre sin depresión. Los seres humanos somos esencialmente culturales o sociales, según Csibra, y poseemos unas potencialidades que sólo se desarrollarán si se da el entorno adecuado: "Por muchas potencialidades innatas que posea un bebé, éstas nunca aflorarán en su desarrollo emocional si no se producen los estímulos necesarios".

Fuente: El Pais

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