06 mayo 2008

Un cerebro en los labios

Primero siempre hay una mirada, tímida, que enseguida se vuelve descarada cuando los ojos se clavan en los labios contrarios. Después viene la fuerza invisible que te empuja a rozarlos con los tuyos, y atraparlos al principio torpemente, y después a un ritmo acompasado. Entonces llegan los sabores, olores y, si es un buen beso, la pérdida de consciencia del tiempo y el espacio. Si llegados a este punto ya ha asomado en ti una media sonrisa, significa que he despertado en tu memoria el recuerdo de un beso único, o quizá y con suerte, el de muchos.

Este gesto es, sin duda, el detonante de una cascada de mensajes neuronales y químicos capaces de transmitir desde consuelo y cariño hasta excitación sexual sin mediar una palabra. Tanto que, según los científicos, un buen beso puede ser el incio de una duradera relación de pareja, al igual que uno malo produce el efecto contrario.
Ellos prefieren el de tornillo
Pues resulta que su éxito reside, inconscientemente, en las sustancias químicas que entran en juego al juntar dos bocas. "A través de la saliva, una mujer obtiene información sobre las condiciones físicas de cualquier candidato a padre de sus hijos, y el hombre detecta si la mujer es fértil e incluso en qué momento de su ciclo está".

Según este estudio, los hombres prefieren besos de tornillo (con la boca abierta y lengua) porque tienen menos sensibilidad bioquímica. Así que necesitan muestras más grandes de saliva para sacar sus conclusiones. "Esta es la razón por la que besar no garantiza el éxito, pero hacerlo mal casi seguro que lleva al fracaso". Sobre todo para una mujer, pues, mientras los hombres le dan más importancia en las relaciones largas que en las esporádicas, las mujeres lo hacen en todos los casos.


Pon tu testosterona en mi boca
Cuando nos besamos el hombre pone testosterona en la boca de la mujer, lo que, está comprobado, es un importante detonador de la excitación sexual. Tambien parece que la saliva de la mu­jer incluye hormonas vaginales, las llamadas copulinas, en las que se han encontrado altos niveles de testosterona, una hormona que incrementa el apetito sexual en el hombre. Ambas sustancias (testosterona y feromonas) desempeñan un papel esencial en el cortejo, la excitación sexual y la procreación entre los seres humanos.

Saliva protectora
La oxitocina también ayuda a forjar lazos entre amantes tras el primer beso. Y es que esta hormona también se libera al juntar nuestros labios. De hecho, una exposición prolongada a la oxitocina es mucho más eficaz que el elixir amoroso más potente.

Un beso apasionado aumenta el pulso y la presión arterial, dilata las pupilas y la respiración se hace más profunda. ¿Quién no ha sentido después de un beso un subidón comparable al que producen algunas drogas? Esto se debe a que en el cerebro de los amantes se registra mayor actividad cerebral en las regiones que guían el placer, la motivación y la recompensa. Las mismas que se activan por adicción. Sin embargo, es mucho más saludable que las drogas, pues, según un estudio japonés, 30 minutos de besos apasionados podrían ayudar a controlar la alergia al polen; las pruebas realizadas por estos científicos sugieren que besarse reduce la producción de histamina, sustancia química segregada como respuesta alérgica al polen. ¿Curioso verdad? Pues aún hay más datos curiosos alrededor del beso.
El derecho, tu mejor lado
¿Te has parado a pensar ha­cia qué lado tuerces la cabeza para besar? Pues Onur Güntürkün, sí. Su trabajo, publicado en Nature, observó a 124 parejas que se besaban en lugares públicos de varios países. Y descubrió que, antes de que sus labios se tocaran, inclinaban la cabeza a la derecha las mismas veces que a la izquierda. Pero, llegado el momento, la mayoría torcía la cabeza hacia la derecha para dar el beso. ¿Por qué razón?

Todo se debe a nuestra época de crianza materna. Resulta que los estudios muestran que hasta el 80% de las madres, ya sean diestras o zurdas, acunan a sus hijos sobre su lado izquierdo. Como resultado, la mayoría de nosotros hemos aprendido a asociar con el calor y la seguridad nuestro lado derecho. Además, según algunas teorías, esta asimetría del comportamiento está relacionada con la lateralización de las funciones cerebrales, tales como el habla y la conciencia espacial.

En esta línea, y según un estudio de la Universidad de Stranmillis en Belfast: "Torcer la cabeza hacia el lado derecho revela nuestra mejilla izquierda, que a su vez está controlada por la parte más emocional de nuestro cerebro". Así que, según estos investigadores, si alguien te besa torciendo la cabeza hacia el lado izquierdo, ¡cuidado!, pues lo está haciendo sin emoción.

También resulta curioso un estudio realizado por la Universidad de Leicester sobre la importancia de la forma de la boca en la intención del que besa. Parece ser que una mujer con los labios carnosos es vista por el sexo opuesto como carne de cañón para una relación esporádica, mientras que para casarse los hombres prefieren a las que tienen los labios finos. Sin embargo, si en algo coinciden todos los expertos es que, en relaciones duraderas, con el tiempo se reducen considerablemente la importancia y la intensidad de los besos. Así que, ahora mismo, lo que deberías hacer es buscarte una pareja, cerrar los ojos y dejarte arrastar por un beso apasionado, que es bueno para el corazón y mejora la molesta alergia al polen. ;)

Fuente: QUO

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La mitad de lo escrito arriba es falso... podrias haber buscado una bibliografia mas seria...

menipo dijo...

Hola, quisiera escribirle a la doctora Laura Filippa. Quisiera hacerle una consulta, tengo problemas con mis labios y necesito respiracion boca a boca.

menipo dijo...

Hola Laura, escribime voy a estar por Buenos Aires la semana que viene, me gustaría verte. Un beso apasionado Pablo.